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Armonía en el rastreo y su aprendizaje - reflexiones

( Estas consideraciones fueron hechas por el sr Marcelo Julio en ocasión de un debate que sobre rastreo se estaba llevando a cabo en nuestra lista de correos de http://schlatino.tripod.com )
Quisiera poder aportar un poco a la discusión del tema de rastro y qué es lo que hace que el perro rastree. Rafa Vidal nos dice que lo que hace el perro es lo que qué ha sido condicionado a hacer, y lo plantea como "que lo que aprende es puramente acción - reacción" a un estímulo que consistentemente ofrece recompensas y premios.

Él también incluye coherentemente que en este condicionamiento el perro puede anticipar tanto recompensa como "castigo" (sic). Por otro lado, Rafa estaba respondiendo a la opinión de otro amigo (Omar Beltrán) que nos indicaba que lo fundamental en el perro en el rastro, es la resolución de problemas (o problem solving), que si bien hay discriminación del terreno, este sigue el "terreno pisado" porque este le conduce a su premio.

Me parece interesantísimo el concepto que él menciona acerca de que los perros "razonan con su nariz" ante la dificultad. En parte estoy de acuerdo de que ambos componentes están presentes como razón por la que el perro rastrea. A grandes rasgos lo que enseñamos es una mecánica de rastreo que es una versión muy estilizada del rastreo, y que en forma natural el perro no haría nunca.

Le enseñamos un ritmo y a trabajar con una nariz profunda, le enseñamos a seguir una traza para obtener una recompensa si lo hace de forma apropiada. ¿Qué necesitamos para eso? Un perro medianamente normal con hambre y una nariz promedio.

Por otro lado, también en términos generales, a medida que avanza su nivel de destreza, introducimos niveles de dificultad y de recompensa intermitentes para pulir su desempeño y a que no dependa del guía para encontrar el rastro o una esquina, o del cebo en cada paso para mantener su entusiasmo.

El perro aprende a anticipar cambios en el terreno y a seguir esencias distintas a las de su amo, a diferenciar la esencia de la pisada y el suelo alterado con la que está intacta y a resolver esas dificultades.

¿Qué necesitamos hacer para lograr esto? Ser capaces de graduar el nivel de dificultad para que sea proporcional a su "capacidad de aprender" para que la resolución de problemas produzca autoestima y satisfacción y no frustración.

¿Qué logramos? Tener, en el mejor de los casos un perro que rastrea consistentemente en forma más o menos autónoma, sin cometer muchos errores, sabiendo que habrá ciertos problemas que él tendrá que enfrentar, que probablemente ha visto antes y que eventualmente llegará a una recompensa o premio. En este segundo caso tenemos un perro que puede trabajar mejor.

En ambos casos lo que hemos desarrollado y adiestrado es una HABILIDAD, que se entiende como ciertas capacidades sensorio motrices y algunas "intelectuales" con las que el perro viene equipado biológicamente y que han sido condicionadas para que se desarrollen en forma consistente a un nivel de desempeño cada vez que queramos, y por favor, no crean que estoy tratando de ser antropomórfico aquí, las habilidades "intelectuales" del perro no corresponden a las del hombre, pero de igual manera se puede hablar de inteligencias múltiples.

Después de esta larga introducción quiero llegar a un componente que para mí es fundamental para entender qué hace el perro cuando rastrea y por qué lo hace. El perro trabaja en el rastro consistentemente y resuelve errores, porque le gusta trabajar, bien simple. Se auto estimula al tener experiencias exitosas y se entusiasma con las dificultades porque sabe que su guía siempre ha "jugado" a las dificultades y siempre es entretenido.

ACTITUD es la disposición frente a los elementos que forman parte de una tarea, en este caso, rastrear. Todos valoramos a un perro que toma la iniciativa, que trabaja calmadamente, con precisión, con intensidad y resiliencia. Todos estas características son conductas que reflejan externamente un estado de ánimo hacia el trabajo que se le pide que lleve a cabo. Todos podemos identificar en el trabajo de rastro cómo fue adiestrado el perro (¿forzado?, solo con cebo?).

Ellas se expresan en cierto lenguaje corporal (actualizan) que es obvio a nuestra vista, pero son asociaciones positivas hacia el trabajo que forman parte de la disposición sicológica del perro. La ACTITUD es aquel componente que hace que una habilidad se ejecute de mejor manera (fundamental para el nivel competitivo).

También hay asociaciones negativas (ansiedad, temor, aburrimiento, evasión) que también percibimos externamente, pero que en general tenemos más dificultad de localizar lo que las origina, y por lo tanto hay mayor tendencia a responder a ellas con
refuerzos negativos o correcciones.

El perro no viene equipado biológicamente para asociar positivamente cualquier tarea que lo condicionamos a hacer. Sólo tendrá a asociaciones como positivas si el "proceso de trabajar", en sí mismo produce satisfacción, y que por lo tanto lo auto-refuerza para repetirlo. La iniciativa la toma el perro porque él ya sabe que puede iniciar actos que le traerán satisfacción y refuerzo en donde él sabe que debe poner en acción las destrezas que él también sabe que tiene (empoderamiento).

En nuestro caso, a todos nos gusta jugar un juego que conocemos bien, lo disfrutamos más que la primera vez que lo jugamos, por que en la primera vez no tenemos la HABILIDAD, existe ansiedad y falta conocimiento detallado de las reglas, después de un tiempo nos relajamos, hasta aprendemos algunos "trucos", al final andamos proponiendo jugar ese juego del que disfrutamos tanto. Nadie anda invitando a amigos a jugar algo que sabe de antemano que perderá.

Lo más importante, es por un lado, que si sentimos que somos capaces de aprender un juego bien, y tenemos la conciencia de que hay posibilidades de que gane sólo si pongo mis HABILIDADES en juego e insisto en las estrategias aprendidas.

Así, yo estaré dispuesto a jugar ese juego siempre, y más importante aún, estaré en mejores condiciones (con mejor actitud) para aprender otros juegos nuevos y quizás de mayor complejidad y demanda.

Lo que culmina, en que no es tan importante cuál es el juego, si no que disfruto "el jugar".

¿Qué necesitamos para poder desarrollar ACTITUD? Necesitamos una relación íntimamente intensa de cooperación y comunicación con nuestro perro. Muchos de nosotros podemos lograr cierto nivel de consistencia en el rastreo de un perro ajeno que trabaja mecanizadamente por el refuerzo positivo, el negativo, o la corrección.

Sólo con un perro con que tengamos lazos afectivos de trabajo lograremos la actitud necesaria.

De pequeños debemos enseñarle que el resolver problemas y enfrentar los desafíos que les ponemos es la forma de complacer al Alfa (nosotros).

Que siempre existirá el juego de que "este humano me enseñará otra cosa nueva".

Y que eventualmente lo que se disfruta es el proceso de darle a entender lo que le estamos pidiendo y que la alegría viene cuando se produce ese "clic" mental que produce ese brillo en los ojos del cachorro cuando entendió el nuevo juego.

El juego se llama "aprender cosas nuevas para complacer a mi alfa". Lo que necesitamos clarificar es que esta ACTITUD positiva hacia el proceso de aprender y a la ejecución de una tarea se puede adiestrar y es transferible a otras tareas. Es lo que llamamos "transversal". Si un perro es capaz de sentir satisfacción en el proceso de aprendizaje del rastro, tendrá más disposición también a enfrentar nuevos ejercicios en obediencia y definitivamente demostrará más confianza en el manejo del conflicto en protección.

Debemos tener en mente siempre que todos los perros presentan fortalezas distintas y que la actitud debemos desarrollarla desde la etapa y tipo de trabajo que mas entusiasma al perro.

Al estar de acuerdo con las dos caracterizaciones de que el perro rastrea por un condicionamiento y que si somos buenos adiestradores hasta podemos ver la satisfacción cuando resuelve algunos problemas que le ponemos en el suelo, todavía no se me viene a la mente la imagen de un perro intenso, alegre, que disfruta su trabajo y que trabaja en forma incansable.

Para mí, la actitud es importante por que es lo que finalmente hace que el perro aborde una tarea y la desarrolle a su máximo potencial y que lo disfrute. No aspiro a mucho más, pero sé que si mis perros trabajan en rastro motivados por satisfacer la relación afectiva conmigo y porque se auto-refuerzan en cualquier tarea debido a que tienen una predisposición positiva al trabajo en general, de esta manera sé que podremos disfrutar
juntos lo que hacemos y mejorar cada día.

Marcelo Julio
Santiago, Chile
mjuliom@emol.com

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